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martes, 28 de septiembre de 2010

El TAG RUGBY.

Una propuesta para el ámbito escolar.

La introducción del rugby en el ámbito escolar ha sido siempre un reto difícil para el Profesor de Educación Física. La sociedad actual, tiene una cultura deportiva centrada en ciertos deportes, dejando de lado otros tan relevantes como el Rugby. En Argentina por ejemplo, el rugby no es un deporte que ocupe espacio en las propuestas curriculares como lo puede ser el fútbol, el básquet, o hasta el incluso el voley o el handball. Por lo tanto, es tarea del profesor de educación física dar a conocer al alumnado otras maneras de realizar actividad física.
            Que mejor manera de enseñar el Rugby, que hacerlo a través de un deporte  adaptado al contexto escolar y al alumnado en función de su edad.
El Rugby Tag, es una modalidad de juego deportivo modificado derivado del tradicional Rugby XV, que ha surgido en los últimos 10 años, en las islas británicas y con mayor impulso en Europa, donde incluso se han establecido ligas que nuclean a los equipos practicantes de RT. Y se ha expandido hacia varios países de África y América Latina.
En definitiva el RT es un nuevo concepto de Rugby, sin contacto físico. Los jugadores llevan un cinturón o pantalones cortos de RT y pegadas a ambos lados, con velcro, cuelgan dos cintas.

Generalmente se disputan dos equipos de 12 jugadores con 7 en el campo. Cuando el equipo defensor (sin el balón) quita la cinta a un jugador del equipo atacante (con el balón), esto se considera un tackle.
Cualquier forma de contacto intencional está prohibida y puede ser sancionado con una tarjeta amarillo o roja. Cualquier forma de contacto no intencional puede estar sancionada con un penal y/o cambio de posesión.
No obstante, se puede jugar con cualquier número de personas, sólo se necesita añadir o disminuir dependiendo de si utiliza todo el campo o no.

Personas de todos los niveles y edades, pueden practicar RT, pudiendo haber grupos mixtos (mujeres y hombres o niños y niñas).
Para los niños que quieran empezar a jugar al Rugby, esto facilita el camino para llegar al Rugby de XV.
Lo mejor es practicarlo siempre sobre césped, aunque debido a su característica de se un deporte sin contacto físico se puede practicar sobre terrenos duros.

Como no existe contacto físico y se pueden formar grupos mixtos, es un deporte ideal para todos los niños y adultos.
           
Hay muchas cosas interesantes para rescatar de este deporte modificado que intentaremos dar a conocer en próximas publicaciones… hasta la próxima.
 

lunes, 27 de septiembre de 2010

MEJORAR...

En la actualidad, todo evoluciona rápidamente y el Rugby no se aleja de esta evolución, debemos ser conscientes de este cambio.
Es difícil encontrar un jugador destacado que sobresalga, sin que él se haya preocupado en mejorar día a día… ¿Y cuándo empezó?
Comenzó desde el mismo día en que vistió la camiseta de su club por primera vez y a partir de ahí siguió evolucionando hasta lo que es hoy, para tener bases más sólidas en el futuro. Todo esto forma parte de un proceso, a veces más lento o más rápido, que nos lleva a un desarrollo integral como persona.
En ciertos momentos es importante pasar bien la pelota, en otros realizar fuerza para limpiar una formación o tener la agilidad suficiente para poder esquivar a un oponente que nos viene a tacklear.

Pero con el pasar de los años todo lo que no se entrena se pierde... si se pierde, y lo que se entrena con perseverancia y esfuerzo se mejora y se mantiene por mucho tiempo.
A partir de esto tenemos que asumir el compromiso de embarcarnos a este cambio, no será fácil, pero depende de cada uno de nosotros.
Hoy en día es muy importante tener capacidades motrices bien desarrolladas desde edades muy tempranas, fomentando este desarrollo a partir de la mayor cantidad de experiencias motrices traducidas en estímulos variados.

Pero… ¿qué son las capacidades motrices?
Son aptitudes que posee potencialmente el hombre que, producto del entrenamiento sistemático se pueden mejorar.

¿Y cuáles son estas capacidades motrices? Se dividen en dos grandes grupos:
  1. Las condicionales que se basan en procesos a nivel metabólico (la aptitud aeróbica, la velocidad y la fuerza)
  2. Las coordinativas que se sustentan en la capacidad de organizar y regularizar el movimiento (capacidad de aprendizaje, capacidad de control y dirección del movimiento, equilibrio, ritmo, orientación espacio temporal, reacción, flexibilidad)

¿Estas capacidades motrices se pueden mejorar? Sí, y mucho!

La aptitud aeróbica se puede mejorar entre un 20 a 40% en jugadores jóvenes, la Velocidad se puede incrementar e incluso realizar piques más seguidos y a su vez más veloces, la fuerza se mejora y alcanza valores muy altos con un entrenamiento sistemático y ordenado, la flexibilidad progresa con sesiones diarias de 5 a 10 minutos de elongación.

¿Cómo se evalúan estas capacidades?
Se evalúan a través de tests específicos. Algunos son: Beep Test o 3000 metros para el sector aeróbico, Test de 60 metros para velocidad, baterías de tests de elongación, etc.
Todas las cualidades poseen diferentes tipos de evaluaciones y cada resultado corresponde a un nivel.

¿Qué nivel esperamos? Depende de muchos factores, entre ellos el genético, pero lo que más pesa es la cantidad de actividades ordenadas que hayan hecho. Y lo más importante es que a partir de la adolescencia todas estas capacidades físicas están habidas de ser entrenadas y con dedicación y orden se logran mejorar increíblemente.

El principal aliado del Entrenador, indudablemente debe ser el Preparador Físico de cada división, es quién podrá llevar adelante una cuantificación y una sistematización de los entrenamientos. Aunque uno de los grandes déficits es la carencia de esta capacidad por parte de los entrenadores. Esta alianza fundamental.

¿Cuál es el momento indicado para comenzar a entrenar? Todo momento es el momento indicado! Siempre y cuando, el orden y la conducta sean las guías del entrenamiento, para obtener los mejores y más perdurables resultados. 

domingo, 26 de septiembre de 2010

El ABC de Rugby




Quien como entrenador, no le pidió a sus jugadores, que hicieran “el ABC...”? Seguramente en uno de esos días en que nada parecía salir bien, cuando todo se complicaba, invocamos, y hasta suplicamos, para que se “redujeran” las acciones a ese ABC.

Gracias a Dios, a ninguno de nuestros entrenados se le ocurrió interrogarnos, de que se trataba. Deberíamos definirlo, no solo para prevenirnos por si algún atrevido osara inquirirnos sobre el mismo, sino porque suena como el fundamento de algo... ese algo que tanto nos apasiona.

Equipo, unidades y jugadores, constituyen la estructura. Esa estructura es la que ejecuta el ABC. Hagamos un juego nemotécnico.

Démosle al Equipo la “A”, de Actitud y Aptitud.
Condiciones básicas, que seguramente todos pretendemos. La actitud es el querer y la aptitud es el poder. Si le viene a la memoria el decir popular que reza “querer es poder”, desestímelo inmediatamente; no es aplicable a nuestro Rugby.
Convengamos que “querer” es querer... que no es poco. Quien quiere tiene una parte del camino andado.


El que QUIERE y PUEDE es CAPAZ
El que QUIERE y NO PUEDE debe CAPACITARSE
El que PUEDE y NO QUIERE debe RECAPACITAR.

La distancia entre el querer y el poder se acorta a través del trabajo. El entrenamiento templa y capacita, trabaja sobre el corazón, la cabeza y el físico.
¿Por que la actitud y la aptitud como condiciones de equipo? Simple, porque la cadena se rompe por el eslabón más débil. No es la actitud y aptitud de un equipo la resultante de sumar la de sus integrantes, ni siquiera su media. La actitud y aptitud de un equipo la marca el más débil de sus jugadores. El mejor del mundo no cambia el destino de un equipo. Un equipo con fisuras en lo actitudinal o en su capacidad es vulnerable y su suerte depende del tiempo que tarden los rivales en descubrirlo.

Démosle a las unidades o miniunidades la “B” de Base de formación  y Buena pelota.
Entendemos por Base de formación, la plataforma de un scrum, de un line out, la alineación en una salida, en la formación de los backs, etc., es decir, en las estructuras que hacen al lanzamiento del juego.
Pero también incluimos las estructuras que hacen al movimiento del juego. Las plataformas de maul y ruck, el “rombo” formado por el portador y sus apoyos externo, interno y axial, la célula defensiva sobre el punto de contacto. Los generadores, penetradores y señuelos, los tres de atrás, la organización defensiva, etc.
Definimos entonces, la Base de formación, como la estructura básica, estática o dinámica, necesaria para atacar con o por la pelota. Incluye lo que comúnmente llamamos posicionamiento, reposicionamiento y roles funcionales.
Si su Base de formación es buena le resultará sencillo jugar Buenas pelotas, tanto en la obtención como en la utilización y la recuperación.  La Buena pelota es aquella que logra eficacia; la que se dispone rápidamente sobre el empuje de una formación, dando más y mejores opciones; la que logra “meterse”  dentro del contrario con el debido apoyo desestabilizándolo; la que mantiene “on side” a mas jugadores propios que contrarios, significando una clara ventaja; la que se le “roba” al contrario en una formación o en el juego general, porque le quita iniciativa y posibilidades.

Démosle a nuestros jugadores la “C” de Confianza y Concentración. 
La Confianza es lo que potencia al jugador. Un jugador que confía en sus posibilidades es positivo. Claro que para generar esa confianza habrá entrenado a conciencia, trabajado en el gimnasio y llevado una vida de deportista; pero también el entrenador le habrá hecho saber que puede (empatia). Obviamente, los excesos son malos y esto le cabe a la confianza. El jugador confiado en su justa medida es aquel que se mantiene concentrado en el partido, siendo capaz de relajarse en los momentos de pelota muerta.
Como todo el ABC, la concentración es una variable que se entrena. El buen coaching la desarrolla.
La vista en la pelota es un buen comienzo. Generalmente la pelota es la señal de todo. Quien reconoce la señal a tiempo, se mueve primero, se anticipa, llega antes, toma la iniciativa... y eso es una ventaja enorme.  

En este punto, amigo entrenador, se dará cuenta de todo lo que tiene para entrenar, en pos que su equipo haga el ABC, lo básico, lo más sencillo. Por cierto, mostrar fácil lo difícil, sencillo lo complicado, es un buen método. Ir de lo global a lo particular, es el camino. Trabajar eficazmente es la receta

Pero hay algo más.

Falta Ud., que como yo, como los jugadores, los otros entrenadores, árbitros, dirigentes, somos “Gente de Rugby”.
Démosle a la Gente de Rugby la “D” de Disciplina y Determinación.
Entendemos por Disciplina aquella alegre buena voluntad que ponemos para aportar lo mejor para lo mejor. Es muy pobre pensar que disciplina es solo orden y respeto... es eso y mucho más. Es entender que si vale la pena hacer algo, vale la pena hacerlo bien.
La disciplina como “alegre buena voluntad” está emparentada con la pertenencia. Cuando uno ha generado sentido de pertenencia está en condiciones de aportar: cuando se siente satisfacción por aportar, se genera un orgullo, un orgullo bien entendido, el orgullo de pertenecer. Una división, un club, una unión... un equipo con orgullo podrá sufrir desgracias o la peor de las derrotas, pero siempre será un equipo.
Esa disciplina es el desinterés que debemos tener o, mejor dicho, el interés que debemos tener  en que el bien general esté muy por encima de cualquier circunstancia personal. 
Y en esto no hay lugar para excusas. Las miopías son perjudiciales. La visión que tengamos de nuestra pertenencia es determinante, y nuestra obligación, nuestra misión, es aportar al engrandecimiento del ámbito al que pertenecemos. El entrenador de una división a hacer grande su Club, los dirigentes del Club a hacer grande su Unión, los de la Unión a hacer grande el Rugby Nacional.
Y para ello es necesario la Determinación. El querer ser mejor. No solo procurándonos el conocimiento necesario, sino acatando las Reglas y despojándonos de egoísmos.

Lamento, amigo entrenador, que, si nos hemos puesto de acuerdo, a esta altura de su carrera se haya desayunado que al  tan mentado  ABC le faltaba una letra. Pero por otro lado, coincidiremos que es importante estar prevenido para dar respuesta.

ELISEO PEREZ 

sábado, 25 de septiembre de 2010

Creciendo en Rugby Infantil

Todo deportista necesita transcurrir por un Período de Formación General (PFG), y por un Período de Formación Específica (PFE), si bien ambos procesos deben desarrollarse simultáneamente, en los niños, adquiere especial relevancia el PFG, que es el que brinda el soporte sobre el cual se desarrollaran las destrezas del juego.

Durante el proceso de maduración del jugador, se debe ir progresivamente aumentando los niveles de especialización, el volumen de entrenamiento, y la competencia. 


La Enseñanza General Básica, debería hacer importantes aportes al PFG, situación que no se cumple eficazmente, debido entre otras razones, a los escasos estímulos semanales dedicados a la Educación Física en la currícula escolar. Esta situación provoca deficiencias en la formación del jugador.

Los clubes deberían analizar la posibilidad de contar con Profesores de Educación Física, quienes tienen los fundamentos pedagógicos y motrices necesarios para abordar eficientemente las etapas evolutivas, si además ha sido jugador de rugby, desde un punto de vista teórico, se encuentra en óptimas condiciones para entrenar Rugby Infantil.

Finalmente y para completar su preparación, es necesario su capacitación permanente, abandonando las prácticas empíricas que conducen a falencias en el aprendizaje. 

AUTOR:
Prof. Fernando Erimbaue.
Oficial de Desarrollo Nacional.
Unión Argentina de Rugby.

viernes, 24 de septiembre de 2010

ONE STEP AHEAD - by Rod MacQueen

1. La fórmula del éxito tiene                                                             
muchos componentes. La clave es
mantenerlos todos en su justo
equilibrio.
2. Todo lo que podemos hacer es
mantener el mayor control posible
sobre nuestro destino, y estar
preparados para tomar ventaja de las
oportunidades que se nos presenten.
3. «Si hubiera ganado esa
medalla de oro, no me hubiera
esforzado el doble a partir de ese
momento».
4. Pongámonos nuestros propios parámetros y standards, y atengámonos a ellos sin dis-tracciones ni concesiones.
5. La mayoría de las veces es una clara ventaja ser subestimado por nuestro rival.
6. Cuando nuestra mente presiona a nuestro cuerpo hacia sus límites, uno se siente entre excitado y exhausto. Pero es bueno saber cuán lejos podemos llegar y descubrir cuánto influye nuestra mente sobre nuestro rendimiento deportivo.
7. Hay que crear un ambiente y un entorno tal que a uno le resulte un orgullo pertenecer a su club. La tradición y el espíritu del club deben estar siempre presentes.
8. Es una gran cosa tener ideas, pero se necesita gran talento para ser capaz de comunicarlas a otros y lograr convencerlos.
9. No hay que caer en la trampa de practicar y jugar sin tener en cuenta lo que hace y lo que sabe hacer nuestro rival.
10. No hay nada de malo en tantos jugadores que sólo quieren divertirse; pero se necesita otro tipo de compromiso para jugar con éxito en el alto nivel; se necesita el 100% de esfuerzo personal y la certeza de igual compromiso por parte del jugador que está a nuestro lado.
11. Trabajamos como equipo, ganamos como equipo, perdemos como equipo.
12. Mientras más rápido se conoce a quien está a tu lado, más rápido se aprende cuál es la mejor manera de motivarlo.
13. Cuando hay que tomar una decisión importante, hay que alejarse de las emociones y acercarse a la realidad.
14. El grupo está por encima de todo. Tratar a uno con preferencia sobre otro sólo genera divisiones en el grupo que llevan al fracaso.
15. Siempre hay tiempo de cambiar; siempre hay una oportunidad de arreglar las cosas.
16. Cuando las reuniones se ponen tensas o difíciles, es bueno descomprimirlas en forma repentina, inesperada, poco ortodoxa y hasta humorística.
17. Cuando tengo una idea, trato de llevarla a los hechos lo antes posible.